Pages

Categories

Search



¡No diga espíritu ecologista, diga espíritu funcional!

¡No diga espíritu ecologista, diga espíritu funcional!

by
2011年7月17日
Moviles
No Comment

Funcional: Se dice de todo aquello en cuyo diseño u organización se ha atendido, sobre todo, a la facilidad, utilidad y comodidad de su empleo; funcional: Dicho de una obra o de una técnica: Eficazmente adecuada a sus fines; sinónimos de funcional: Práctico, eficaz, cómodo.

Tener un Nokia N8 ha marcado mi vida para siempre, ha habido un antes y un después de eso, antes era una persona triste, deprimente, que no tenía ganas de vivir, pero desde que tengo un N8 soy otra persona, las flores las veo de otro color, las nubes huelen distinto, voy por la calle saludando a los gatos y a los perros, ayudo a cruzar más viejecitos por la calle… en fin, una persona sumamente realizada y feliz en todos los ámbitos de la vida.

Vaaaaa, que no ,que es broma XD en realidad simplemente tengo un móvil que tiene una cantidad de opciones bastante amplia.

Dejando a un lado esta pequeña broma, este articulo que quiero escribir es un poco reto para mí, quiero de alguna manera sentirme como el guía de museo que te cuenta la historia de un cuadro, del artista que lo ha pintado, y que ha querido contar con ese trabajo. Yo voy a ser a la vez todo eso: el guía y el artista XD

Si fuera de verdad todo eso, diría que "el cuadro representa la condensación de quintaesencia de la tecnología en menos de un metro cuadrado, y lo que se representa es lo que he venido a denominar el N8 solar everywhere de 76 Gbs".

Que chorrada XD

La historia de esta foto comienza cuando decidí comprarme un Nokia N8 después de descartar la posibilidad de hacerme con una cámara de video HD de Samsung. No recuerdo que modelo era exactamente, pero sé que llevaba Wifi, disco duro de 32 Gb (creo) y grababa en 1080p. El precio iba a ser a todas luces prohibitivo, calculé unos 1200 €, pero me iba a llevar una cámara cojonuda. La decisión no era firme paro nada, había un pero… ¿para qué tanto dinero en una cámara si no iba a ir de viaje, y cuando hubiera que grabar algo interesante, no la iba a llevar encima? Para colmo era un producto de novedad en Corea y no sabía si iba a llegar a España.

Recuerdo que se me metió esa idea en la cabeza allá por febrero de 2010, cuando comenzaron a salir las primera teles en 3D y se me antojó también comprarme una XD… en fin, continuo.

Un día en la “pelu”, esperando mi turno, cogí una de las revistas que allí había y en ella encontré la alternativa que acabó siendo la compra que terminé realizando.

Si hablo de productor tecnológicos comprados hasta la fecha, el Samsung NC10 lo había considerado mi mejor compra en años. Me permitió concluir rápidamente un proyecto de traducción, me permitía estar en el salón con mi gente y no en la habitación solo con el PC grande, y con lo poco que consumía, podríamos rebajar un poco la factura de la luz. Pero el Nokia N8 le ha quitado ese privilegio a golpe de alegrías.

El N8 cumplió mis expectativas de suplir el mega gasto que me iba a suponer la cámara de video Samsung. La diferencia monetaria la había salvado con creces, la disponibilidad también, encima es un móvil bastante agradecido en cuanto a cacharreo se refiere… vale, no tengo 1080p, pero el 720p no está nada mal, y los 12 mpx de cámara de fotos seguro que le mete una buena pasada CCD que tuviese esa cámara. No me arrepiento para nada, quizás cometí una gran estupidez gastarme esa pasta y no esperarme a que lo ofertara mi compañía de móvil, pero bueno, lo echo, echo está.

El móvil no tubo su prueba de fuego hasta que llevamos a cabo la carrera de ciclistas el mes de marzo de 2011. Llevaba con el N8 cerca de seis meses y sabía ya de qué pie cojeaba, sabía que dándole macheta podía durar la batería a lo sumo un día, pero no había hecho nunca una grabación prolongada.

La mañana de la carrera grabé bastante, y paso lo que me imagine, la batería me la merendé en cuestión de dos horas. Por suerte para él y para mí, teníamos el cargador a mano, y como llevo el puesto de megafonía lo llevo yo, solo tuve que estar pendiente de que se cargara, que fue cuestión de una hora o así.

Si hay algo que odio de esta sociedad tan sumamente moderna y cool, es la dependencia que hemos adquirido a los dos agujerillos por donde sale la electricidad, es una cosa que llevo bastante mal. La sociedad actual te permite cosas súper molonas que eran impensables hace veinte años, pero vivir dependiendo del enchufe de la pared… ¿no es un pago un poco “crabónido”? El N8, pura tecnología del siglo XXI, se come la batería en menos que se presiona un cura loco. ¿A dónde iba a parar la libertad que me hizo comprarlo? Debía encontrar la manera de dejar de depender de un enchufe, o cuando verdaderamente me hiciera falta el N8, lo iba a pasar mal.

La libertad que da que un cacharro de estos cargue por USB no se puede pagar con todo el oro del mundo. Vale, seguimos dependiendo de enchufarte de aquí y de allá, pero te quitas de cargar con el cargador a todas partes, ahora hay tanto USB al alcance como árboles puedas encontrar en un parque natural. Ahí estaba la solución, encontrar algo que aprovechara esta característica del N8.

Investigando, encontré una solución sumamente interesante, tanto que merecía la pena invertir si hiciera falta hasta 200 €… si salía bien, habría conseguido dar un paso muy importante en la desintoxicación por dependencia al enchufe de la pared.

No fueron al final 200€, sino 75 los que invertí en un cargador solar con batería. “¡Eso es el mejor invento después de la casera de litro!”, pensé, un cacharrillo así debía ser obligatorio de llevar encima tanto como el carnet de conducir o el DNI XD

Bueno, estoy exagerando, no lo llevo encima, el cargador digo, iba a quedar un poco friki ver a un tío pasear por la calle con un cargador solar colgado como un llavero XD necesitaba otra prueba de fuego que pusiera a prueba el nuevo tándem, y la ocasión vino con la salida que hicimos de fin de semana a Arenas de San Pedro: Si en los dos días que estuviera fuera de casa, necesitaba enchufarme a algo, la prueba la daría por no superada.

Cargado de casa salió el móvil, y el cargador solar al 50%. Lo fui cargando durante el viaje, mientras lo llevaba también conectado al móvil (usamos un buen rato el GPS). Llegamos a destino y tenía todo cargado. Al día siguiente grabé e hice fotos hasta que llegó al 50% de la batería, entonces, le enchufé el cargador. Podía grabar y llevar el cargador en el bolsillo del pantalón, y no estorbaba casi nada. Al final de la jornada, la mañana entera, el móvil se quedo con una carga del 100% y el cargador con un 25%. ¡Prueba superada!

La libertad del cargador solar es plena y de confianza, en lo sucesivo me permitiría ir para todos lados sin tener que enchufarme ni siquiera al encendedor del coche. La libertad no termina solo en lo energético, también en la capacidad de memoria del dispositivo.

La función del N8 USB “On-the-Go” es una pasada, te permite conectarle un dispositivo de almacenamiento externo y poderlo gestionar desde el móvil. La idea es genial, los 16 Gbs que trae de serie son un pasote, pero no son infinitos. La ranura de micro SD es otro puntazo a añadir al móvil, con una de 32 Gbs amplias el móvil hasta los 48gb, pero esa es una opción solo para ricos… para que gastar 100 € cuando un pendrive de 32 vale menos de 50. Guay ¿no? Pues no, cuando me llegó el móvil a casa, ninguno de los pendrives que tenia los podía abrir… vaya chasco me llevé.

“No problem” dije, tengo el disco duro externo de 60gbs, ese que quité de la PS3 y le metí en la caja externa, ese funciona si o si, así que, pasando del tema. Sólo había un problema, para funcionar el disco duro, hacía falta una fuente de energía externa.

Y bien, sobra decir a estas alturas quien se encarga de suministrar esa energía XD a lo tonto, puedo ampliar la memoria del móvil hasta un 1Tb de memoria… bestial ¿no? Y no solo eso, podía hacerlo en cualquier parte. Cualquier parte.

En fin, ahí tenéis la historia del “N8 solar everywhere de 76 Gbs”, que son un poco menos por temas de particiones, pero bueno, ahí queda dicho.

La moraleja de esta historia es la búsqueda del espíritu funcional, ese sentimiento o el ingenio (como querías verlo) que lleva a aprovechar todo lo que tenemos ya a nuestro alcance para conseguir un objetivo, y si hay que comprar algo, que sea con cabeza, gastando el dinero imprescindible.

Espero os haya gustado la exposición^^

Links de interés:
Conoce el cargador solar
Conoce el móvil

Related Post



コメントを残す

メールアドレスが公開されることはありません。 * が付いている欄は必須項目です