La foto prohibida
No puedo caminar más, continúa sin mí,
porque aunque me retraten con otra pretensión
y así podría seguir alimentando otros sueños,
quien está a los mandos quiere que me quede así para siempre.
Tú, siendo mejor que yo,
me condenan al rincón del silencio
para que tú despegues.
Puede que ahora comparta camino contigo,
no soy un juguete roto,
pero ya no puedo seguir el ritmo.
Para eso has nacido tú, que has despegado y te vas alejando.
Yo puede que quede en el recuerdo, alegre o no,
pero no se me permite verme de otra forma.
Tú no firmas esa foto:
la foto prohibida la firman nuestros creadores,
los que viven en un reino que demanda
máquinas mejores para crear y expandir sueños.
La misma firma me condena al ostracismo,
y condenará a aquellos que se atrevan a lo mismo,
y es cuanto menos curioso,
pues esta misma foto, en otros reinos,
donde me han visto con ojos de suma ilusión,
donde me han tenido en sus manos como un amigo de mundos,
yo pudiera alimentar otros sueños, sueños que en mi reino de origen,
están prohibidos porque quieren verme relegado a lo que siempre he sido.
No publiques esa foto, no aquí,
pues el daño sería enorme.
No la aires, no la muestres, tápala,
olvídate de que me viste así,
devuélveme a mi estado original,
yo ya te he dado todo,
ya tienes al nuevo, haz como dice el creador,
sigue tu vida, búscate otro con quien alimentar sueños.
Aunque pliegues por buscarme otro cometido,
no podrás hablarlo,
guárdame en un cajón,
o llévame a otras manos que no le importe tanto,
así no sufrirás por verme seguir
el destino amargo del que, mejor y más nuevo,
desbanca al que lo fue una vez.